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Si tienes un perfil emprendedor, en algún momento sentirás la necesidad de querer emprender un negocio propio. Ya sea por que tu empleo actual te quede ‘chico’, tengas metas económicas mayores o simplemente no quieres trabajar para alguien más. El emprender un negocio significa, no solamente el ser tu propio jefe, sino también una serie de cambios a nivel emocional, intelectual y organizacional que debes integrar a tu vida para poder salir adelante.

Sin embargo, siempre existe la pregunta «¿Y si no me sale bien?» y ese miedo es la principal causa de que no desarrolles tu negocio. El hecho de cambiar ‘algo seguro’ por algo que puede o no salir bien.

Muy bien, pues en esta ocasión vamos a ver algunas recomendaciones para que sea transición sea menos complicada y que puedas tomar una decisión con mayor firmeza.

Antes de dejar tu empleo para emprender, debes:

  1. Asegurar tu siguiente paso. Es momento de ahorrar y tener un respaldo económico para tu mantenimiento, en caso de que las cosas no resulten como lo esperabas. Y si resultan, tendrás un capital mayor para poder invertir o expandir tu negocio.
  2. Consulta a un experto. El pasar de un empleo a tener un negocio es un proceso que, si bien no es realmente complicado, puede ser emocionalmente pesado. Hablar con alguien que ya haya tenido la experiencia puede ser benéfico en muchos aspectos, además de los consejos que podrás recibir.
  3. Deja las puertas abiertas. ‘Quemar los barcos’ no siempre es lo más inteligente, especialmente en el mundo tan dinámico en el que vivimos hoy. Siempre es más cómodo saber que de alguna manera tienes opciones que ya conoces en caso de que pase lo peor.
  4. Lee… y mucho. Es importante conocer de más temas, pues ahora deberás de convertirte en un ‘todólogo’ como la mayoría de los emprendedores. Esto no significa ser experto en todo, pero si conocer lo básico de los temás más relevantes tanto del giro de tu negocio como de la administración en sí, sin obviar los temas fiscales.
  5. Entrégate. Es tu proyecto, tu sueño, tu idea, tu meta. Entrégate al 100%. No hagas las cosas a medias, ni quieras correr antes de caminar. Pon tu corazón al frente de cada una de las tareas que tengas que hacer para echar a andar tu negocio.

Como puedes darte cuenta, la transicisión no es complicada, ni tampoco significa que hay que tener miedo de hacer las cosas. Todo negocio representa un riesgo, y el riesgo es eso: o sale bien o sale mal, pero no por eso debes dejar de hacer lo que realmente quieres hacer.

Espero que estas recomendaciones te ayuden a tomar una decisión y a prepararte correctamente para pasar de tener un empleo a tener un negocio.