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Constantemente leemos sobre teambuildings, unidad o trabajo en equipo pero, ¿Realmente sabemos como aprovechar las ventajas de un verdadero equipo de trabajo?

Es importante tomar varias cosas en cuenta antes de decidir integrar un nuevo miembro en tu equipo. A continuación te mencionamos una serie de aspectos a considerar y evaluar sobre tu nuevo integrante:

Inteligencia. No nos referimos al nivel de conocimientos. Los conocimientos siempre se pueden adquirir. Sin embargo, la capacidad para resolver problemas o situaciones que se presentan de la mejor y más rápida forma posible es lo que denominamos ‘inteligencia’. Tus miembros deben ser inteligentes.

Pragmatismo. Tus integrantes deben saber utilizar su sentido común y evitar generalizar las situaciones.

Agilidad. ¿Cómo reaccionan ante una situación inesperada? La agilidad para reaccionar define muchas veces el éxito o fracaso en un proceso de venta o negociación.

Perspicacia. Tu equipo debe saber leer entre líneas. Es importante poder percatarse de las cosas que otros pasan inadvertidas.

Compromiso. La camiseta bien puesta. Una persona que no cree en tu proyecto no te aportará nada más que mano de obra de baja calidad. Una persona comprometida es apasionada por lo que hace.

Ambición. No hablamos de avaricia ni de envidia. Una persona ambiciosa siempre querrá más para aportar más al proyecto. Más conocimientos, más equipo, más alcance, más recursos. Una persona sin ambición está destinada a la mediocridad.

Humildad. Busca personas que sepan reconocer sus errores y quieran mejorarlos. Que estén concientes de que, a pesar de que su situación actual puede ser una, en equipo llegarán a cambiarla.

Multitasking. ¿Tu equipo es capaz de hacer varias cosas a la vez? Si no, perderás mucho tiempo.

Autodidacta. Quien no lee y no aprende por si mismo, demuestra que está en una zona de comfort. Peligroso para cualquier proyecto.

Habilidades especiales. Lo que sería más parecido a tener ‘superpoderes’. Busca integrantes que sean extraordinarios en hacer cosas que tu no sabes. Complementa tus carencias con las habilidades del resto de tu equipo y confía en su trabajo.

Por último, cada integrante del equipo tiene valor y merece su recompensa. Si eres líder de un equipo, jamás dejes de darle a cada integrante lo que le corresponde ni reconocer sus esfuerzos adicionales. No es recomendable que un miembro de tu equipo, especialmente aquel con un potencial de crecimiento y desarrollo, se convierta en tu rival por falta de reconocimiento, remuneración o recompensa.